Las empresas están acostumbradas a invertir miles de dólares, y varios meses, en manuales de marca de +200 páginas para definir todo su universo gráfico. Pero dónde queda todo eso cuando el usuario deja de mirar una pantalla para interactuar con el mundo a través de comandos de voz ¿Qué queda de la marca cuando no la podemos ver?
Si mañana tuviéramos un apagón visual y todas las pantallas del mundo dejaran de funcionar, el 90% de las marcas en Latam dejarían de existir en la mente del consumidor porque no tienen con qué seguir hablándole. Pero, más allá de este futuro distópico sin pantallas que ojalá nunca llegue, no hace falta ir muy lejos para encontrar momentos donde no podemos ver a una marca, e igual la podemos seguir construyendo a través del Audio Branding.
Acá citamos 3 de esos momentos (pero hay muchos más):
Ya sea un lavarropas o un auto, los sonidos que emiten al prenderse, al apagarse, al arrancar, etc, son parte de la experiencia que el usuario tiene al interactuar con el producto y por ende con la marca.
Si tu marca es un banco, una cooperativa o un consultorio, ¿en serio vas a dejar que la experiencia de las personas durante su estadía en tu local o sala de espera, quede al azar con una playlist puesta por el encargado de acuerdo a sus gustos? La gente va muy poco a estos lugares y generalmente en contra de su voluntad, por eso es crucial que se piense bien qué tipo de música poner de acuerdo a qué necesita transmitir al marca, por ejemplo; ¿Qué tiene que sonar para que una persona sienta que un banco es seguro?
Es muchas veces el único punto de contacto vivo que se tiene con la audiencia. Poner de fondo “Para Elisa”, es primero; desperdiciar el tiempo de atención que nos está dando el cliente al contactarnos y segundo; de nuevo un tema para pensarlo un poco más. Ej: si soy una marca local que construye a través del orgullo nacional ¿es Para Elisa la canción que transmite esos valores?