marcas mudas
Después de una década haciendo audiobranding en la región, aprendimos una verdad incómoda: la mayoría de las marcas no saben que están “mudas”, y las que intentan sonar, suelen hacerlo sin un plan.
El problema de fondo no es que no encuentren “la canción ideal”, sino que carecen de un criterio estratégico para comunicar con el audio. Saben que en su comunicación tienen que utilizar sonidos, pero no saben por qué hacerlo, y mucho menos cómo.
En vez de un punto ciego, hay un punto sordo con el consumidor.
Históricamente, nos enseñaron que el branding es visual: logotipos, tipografías, colores, jerarquizaciones y aplicaciones. Sin embargo, en el ecosistema en el que vivimos hoy, competir dependiendo solo de la vista es ir a una “batalla” con una mano atada a la espalda.
Esto es lo que nosotros llamamos el punto sordo de las marcas. Seguir siendo una marca sin branding auditivo es una debilidad estratégica que les está haciendo perder terreno frente a competidores que ya entendieron que el oído es el atajo más rápido al cerebro del consumidor.
Pensémoslo así; Todo marketero/a conoce el concepto de “blind test”, pero qué pasa si llevamos ese concepto no para probar el producto, sino para entender si la marca comunica o no, si no la podemos ver. Es decir, sin un impacto visual ¿tus clientes te reconocerían? ¿Te diferenciarían de tu competencia? ¿Sentirían los valores de la marca?
Porque permite que, incluso sin ver un solo píxel, el usuario sepa que está interactuando con tu marca.